FORZA ATLETI AUNQUE GANE 2008-2009

11 de noviembre de 2009

Atleti 6 - Marbella 0. Me hacía falta algo así.

Ver un partido solo, tranquilito, a mi bola. Poniéndome en mi auténtico sitio favorito del campo (justo encima del palco presidencial). En todo el centro. Con ese olor a césped mojado que tanto me encandila.

Sí. Me hacía falta ver algo como lo de ayer. Un partido bien jugado de principio al fin. Sin grandes alardes, pero con juego directo, vertical, presionando como Dios manda, con combinaciones, triangulando, a veces hasta al primer toque, con agresividad, con ganas, con buena predisposición desde el minuto 1 hasta el 90, con ganas de agradar a los 7.000 pibes que ayer acudimos al Calderón.

No. No me he vuelto loco. Sé quién era el rival y la debilidad del mismo. No estoy en Neptuno bañándome ni nada parecido. Pero fijaros cómo les ha ido a otros por ahí. Al fin y al cabo, era un partido trampa, y se jugó como hay que jugar este tipo de encuentros: sin concesiones.

Pero no creo que solo me viniese a mi bien lo de ayer. Imagino que a Quique también, que pudo disfrutar del encuentro más o menos plácidamente (salvo el primer minuto inicial, en el que Pableras hizo una cesión a Asenjo que plantó solo solito solo a un delantero marbellí delante de Asenjo, lento de nuevo en su salida, y que al final afortunadamente tiró el balón incomprensiblemente fuera). El pobre Quique intentaba explicar al central manchego que ese balón había que cederlo con el interior del pie, nunca con el empeine. Probablemente, el central esté todavía preguntando en qué consiste eso del interior de su pezuña, y para qué vale. Como se lo haya consultado al desastroso de nuevo ayer Perea, mal vamos …

También supongo que le vendría bien a Maxi, que ayer jugó uno de los mejores encuentros que uno le recuerda hace tiempo. Cuatro goles como cuatro soles. Estuvo espléndido, motivado y con hambre de fútbol y gol. Le ví más enchufado que nunca. A ver lo que nos dura.

Tampoco le vendría mal del todo al intermitente Jurado. Ayer apareció algo más, y lo que hizo lo hizo espléndidamente bien. Le sigue faltando continuidad en su juego, pero cuando encara a un defensor en velocidad, es letal de necesidad. Y tira con sentido y sabiendo hacía dónde lo hace. Un jugador diferente, para lo bueno y para lo malo. Sin más.

Aprobados generales para Reyes, al que le sigue faltando la guinda del gol, y Domínguez, jugador al que sigo viendo sencillamente incompresible su suplencia en un terreno de juego. En cuanto Quique lo conozca bien, no dudo de que lo empleará tal y como merece.

Y hasta le vino bien también a nuestro Macho Camacho, olvidado y defenestrado miserablemente durante la presente campaña, que, al menos, disputó sus primeros minutos con él.

Por gustarme, me encantó hasta el horario (y eso que llegué con el partido a punto de comenzar), porque vi un montón de chavalería revoloteando por las gradas. Con sus padres de la mano. Como yo fui un tiempo al Calderón agarrado de la mano de mi madre. Así se empieza la afición a esto del fútbol, y no con esos infames horarios chulo-putas de las 22 h. Por una vez, que ellos hayan sido los grandes beneficiados me congratula plenamente.

Y pudieron ser más, que el árbitro se comió 2 penaltis de libro sobre Reyes, cuando no se llevaba ni un minuto de encuentro, y sobre Maxi, ya en el segundo periodo. Da igual. Que ya sé que es el Marbella. Que tampoco hay que pasarse. No nos convirtamos en un Alcorcón de la vida, que va degollando a sus rivales sin piedad. Me hacía falta, sí … ¡Qué bien que me vino el partido de ayer!

10 de noviembre de 2009

Atleti 2 - Madrid 3. Las tradiciones siempre se cumplen.

Una vez más, se disputó el pasado sábado en el Vicente Calderón otro entrañable derbi de ayer y de hoy, en el que se cumplieron absolutamente todos los topicazos habidos y por haber. Y es que las tradiciones están para cumplirse.

Al igual que cuando llegan las Navidades la gente se llena de buenas intenciones y mejores deseos, devoramos sin piedad el tradicional turroncito o el pavo de rigor, en el Calderón, cuando llega nuestro entrañable y amigable vecinito de marras, todo se convierte en una auténtica fiesta para gozo y disfrute del madridismo en general. Porque si ya de por sí es una entidad que tiene a todo un País volcado, con la prensa al completo a su favor y con millones y millones de seguidores en todo el mundo, nosotros no es que tenemos, es que debemos de facilitarles su estancia en nuestra casa de la mejor forma posible para que, cumpliendo con la tradición de todos las temporadas, se terminen llevando el mejor de los recuerdos posibles de nuestro campo.

Así, todo empieza en el pre-partido, en el que nuestros amigos los ACAB, con el fin de facilitarles el acceso a nuestro campo a todos y cada uno de sus seguidores, se dedican a cargar en 10 kilómetros a la redonda contra todo bicho viviente que ose portar con la rojiblanca puesta. Da igual que haya personas mayores, niños, mujeres o Ultras. Todo Dios pilla por igual. El pasado sábado, como no podía ser de otra forma, un servidor se encontraba tranquilamente en un parquecito haciendo su correspondiente botellón de rigor. Viendo que nuestros amigos empezaron a desplegar todo su potencial intimidatorio, decidió pasar de continuar estando en el parquecito y pirarse a un bareto bastante más desplazado de la movida. Dio exactamente igual. A la media hora, ya estaban todos los cuerpos de inseguridad nacional repartiendo estopa a diestro y siniestro, y, lo que me resulta aún más inaudito si cabe, entrando a cargar impunemente al bar donde se encontraba un servidor con sus amigos. Yo me libré de sus porrazos, pero otro amiguete mío no. Y sus gafas de ver creo que tampoco. ¿Y ahora a quién se piden cuentas? Al maestro armero, claro está.

Sigamos con las tradiciones. Centrándome ya en lo deportivo propiamente dicho, hay algo que tampoco puede fallar, y es permitir a nuestro rival vestido de blanco impoluto que se adelante en el marcador sin ni siquiera tener que mancharse de ni una mota de polvo en su traje, y a ser posible rapidito, que no están los tiempos para demasiados sobresaltos. Pues nada. Dicho y hecho. A los 4 minutos Kaká se puso por delante en el marcador, si bien es cierto que dicho tanto jamás tendría que haber subido al mismo, ya que hay una falta previa de un atacante madridista sencillamente flagrante, pero bueno, no pasa nada. Dicha circunstancia se puede considerar dentro también de las tradiciones. Y el que Asenjo no tenga muy claro el cómo debe de estar situado un guardameta en su portería, también.

Para que la cosa siga por su cauce habitual, lo suyo es que los lindos muchachos de rojiblanco permitan que en menos de media hora la cosa empiece a estar medio sentenciada. Así podemos permitirnos el lujo de que ese jugador esperpéntico denominado Marcelo, o expresión chimpanzoidal similar, consiga el segundo tanto en, cómo no, otro balón que se traga nuestro inefable Asenjo de forma lastimosa, o lamentable, o ambas cosas a la vez.

Mientras, claro está, algo hay que disimular, y algún escarceo tenemos que hacer, aunque solo sea para que al día siguiente la gente nos bombardee con las excelencias del portero visitante hasta la saciedad. Forlán y Simao se encargaron, respectivamente, de tomar como suyo ese papel. Y a fe que lo consiguieron.

Para que ya la fiesta sea completa, tiene que venir pronto el tercero, aunque ya sea en la segunda parte, y a ser posible del señorito Higuaín, que el hombre, si jugase más contra nosotros, probablemente sería pichichi e inclusive bota de oro sin despeinarse. Y para eso se encarga nuestro piernas de seda favorito, que no es otro que Perea. Qué manera de controlar el balón y manejarlo. Qué velocidad luego en la persecución posterior tras el argentino. Qué salida de Asenjo dejándole tres cuartas partes de la portería para que remate a placer. El pipita debería de besar por donde pisa el colombiano. Fijo que ya tiene un póster de él y todo. Y firmado. Asenjo se encargó del cuadro y de ponerle luego el cristal.

Y poca historia más. Menos mal que salió nuestro Kun, probablemente, el único jugador de los míos que sabe lo que significa un derbi, y puso las cosas un poco apretadas tras su presencia en el campo. Así llegaron los goles del uruguayo y del propio Kun, que aún inclusive pudo empatar y todo al final, al igual que Simao. Probablemente, hubiese sido ya demasié. Y es que, claro está, lo que ya digo: las tradiciones están para cumplirse. Solo faltaba, vamos …

EL CRACK DEL PARTIDO: Obviamente el Kun por parte nuestra. De los otros paso. Jugaron sin apenas despeinarse. No merece la pena destacar a nadie.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO. Obviamente también, el colega de las piernas de seda. Si tuviera algo de vergüenza dejaría de vestir no solo nuestra camiseta, sino la cualquier equipo de la Primera División española, y con carácter de urgencia. Es un bochorno y una auténtica obscenidad el que un individuo así lleve la rojiblanca puesta. Y ojito con Asenjo, que ya me está empezando a tocar un poco las narices también. Que para detener las previsibles vale cualquiera, y se supone que él es un menda que iba a marcar las diferencias. De momento lo está consiguiendo, pero no el sentido deseado. Que alguien le explique el tema, por favor.

ÁRBITRO: Clos Gómez. Gol del Madrid ilegal (el primero), y para mí expulsión rigurosa del Sergio Gramos (por no decir injusta). Otro que se junta con las tradiciones.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (- 10 grados).

¿Para qué lo voy a bajar? Lo suyo era regalar el partido, ¿No? Pues nada, ahí lo tienen ustedes en bandeja.

Un último deseo: a ver si es verdad y la prensa madridista consigue cerrarnos el campo por el supuesto mecherazo a Kaká y el desmayo repentino de Pellegrini (que alguien me expliqué con qué fue golpeado o cómo se aventuran a decir dónde está la piedra, por favor). La verdad es que para los ridículos que hacemos en el Manzanares, mejor que se los lleven lejos de aquí. Al menos, ese estadio volvería a recuperar su tradicional orgullo, aunque solamente fuese por unas semanas.

4 de noviembre de 2009

Atleti 2 - Chelsea 2. Contradicciones y estupideces varias.

Sentimiento de contradicción siento hoy. Estoy triste, muy triste, porque nos hemos quedado fuera de la Champions, de manera bastante estúpida, por cierto. Porque es increíble que el equipo que vi ayer de rojiblanco fuese incapaz de hacerle un gol al tal Apoel de Nicosia ese (la auténtica clave de nuestro adiós). Pero estoy contento por la imagen dada frente al probablemente junto con el Barcelona, mejor equipo que pisa ahora mismo un terreno de juego en Europa, por no decir del mundo.

Eso sí, su afición, de lo más decepcionante que ha pasado por el Calderón. ¿Qué quedó de aquella mitología sobre las hinchadas inglesas? Ver para creer.

Fue un partido de los típicos. De los típicos que mereciste ganar, pudiste palmar y al final empatas. Pero está claro que el equipo está mejorando en todo. Está mejorando en orden, en colocación sobre el terreno de juego, en ambición, en intensidad, en confianza (poco a poco, pero va mejorando también en esa faceta).

El Chelsea llegó tres veces, y consiguió dos tantos. Como los grandes, vamos. Uno, en el enésimo balón al segundo palo que nos cuelgan y que un delantero (el estúpido Drogba, tan buen jugador como fiel reflejo de la estupidez humana en su más puro estado, su forma de celebrar los goles así lo confirman) remata a placer. Otro, en un balón que se lleva a trompicones, favoreciéndole todos los putos rebotes (Churrigoles Raúl style). Y otro, que fue al palo tras una falta lanzada, creo que por el marfileño, en una rara parada de nuestro Asenjo, que, a su vez, se encuentra en un extraño momento de forma. Las cosas de Santi, vamos.

¿Y el Atleti? Pues el Atleti jugó bien, bastante bien. Y cuando decidió Quique sacar a un crack de verdad como el Kun por ese atolondramiento continuo y constante de jugador denominado Sinnada Pongolle, enseñamos de verdad nuestras verdaderas uñas. Dos goles como dos soles. Uno de ellos, de una volea inapelable e incontestable que el bueno de Chesc todavía está preguntándose por dónde entró. El segundo, de un saque de falta directo lanzado impecablemente.

Y el caso es que uno recuerda que, una vez no muy lejana en el tiempo, vio en un mundial sub-20 a un menudito jugador, que fue, por cierto, elegido mejor jugador del torneo y creo que máximo goleador del mundo también, así como que salió campeón y todo, lanzando una pedazo de falta que terminó en gol y otra que acabó en un palo. Y se preguntó el por qué extraña razón jamás las lanzaba en su equipo. Pasó el tiempo, y ahí siguió la cosa, en el aire (como tantas y tantas cosas en este bendito Club). Ese jugador es, como no podía ser de otra forma, nuestro Kun, y el que se sigue haciendo esa pregunta continúo siendo yo. A lo mejor Quique se da cuenta también de dicha circunstancia tras lo de ayer. Es un entrenador bastante inteligente, así lo espero.

¿Y ahora qué? Pues después de tanta contradicción, toca el turno de las estupideces varias, a saber:

- Lo mejor que le podía haber pasado al Atleti es caer de la Champions.

- La Europa League no interesa, es mejor que se centren en la Liga y en la Copa del Rey.

- Tras la actuación del Kun ayer frente al Chelsea, Abramovich está completamente enamorado de él y no quiere ni esperar al año que viene, en enero estará jugando en Londres.

Con todas estas bobadas nos van a adornar estos días los periolistos, sin darse cuenta de que:

- Lo peor que le podía haber pasado al Atleti es caer de la Champions. Y lo más triste, añado. Todo un año luchando como un poseso por estar ahí, entre los más grandes, para caer de esta manera tan estúpida como lo hemos hecho. Es para darse de coscorrones contra la pared hasta llegar a medir como Thachkenko, lo menos.

- La Europa League interesa, y mucho. El Club debe de seguir proyectándose por Europa e ir acumulando puntos, por un lado (para luego no llegar a los sorteos con menos puntuación que Belén Esteban en un Master de Economía Empresarial), y tiene la obligación de intentar disputar los mismos hasta el final. Que para eso es el Atleti.

- Llevan traspasándonos al Kun, a Escándalo Forlán o a cualquier bicho viviente que ose destacar en nuestro equipo durante tanto tiempo, que ya cansa y huele el tema. Pasando de mili, pasando de Pili, pasándolo bien.

Así que bueno. Esperemos que se siga confirmando la evidente mejoría del equipo. Que Reyes se siga mereciendo ovaciones (la de ayer, un tanto exagerada, pero es que hay tanta hambre por el Calderón…). Que Forlán, aunque esté tan sumamente deprimente como anda el hombre, al menos siga estando, porque le seguiremos esperando. Que el Kun vuelva a sonreír como ayer y a demostrarnos todo lo que lleva dentro, que es mucho y puede dejarnos en paños menores a nuestra imaginación. Que la defensa siga así, con esa intensidad y esa concentración (eso sí, a ser posible durante 90 minutos, no solamente durante 85). Que la suerte nos cambie un poco, que tampoco andamos sobrados de ellos. Y que ganemos el derbi el sábado, joder. Que ya toca, ya …

PD.- Está crónica se la dedico al perro malnacido que pone los resultados al final del partido en el videomarcador del Calderón. Al menos me hizo feliz durante unos 20 minutos echando cuentas con los colegas como un descosido después del encuentro al indicar que el resultado del Oporto había sido de empate a cero. Espero que le devoren sus sucias manos una manada de hienas hambrientas.

2 de noviembre de 2009

Athletic 1 - Atleti 0. A BASE DE PALOS.

El fútbol es como la vida. Uno no para de recibir palos. Según se levanta de uno, ya va asomando por el horizonte el siguiente. Así de duro puede llegar a ser esto.

El partido de ayer fue buena prueba de ello. Toda una consecución de palos. Primeros 20 minutos fenomenales de mi equipo, con una aptitud y disciplina no vista durante toda la temporada, Maxi que estrella su primer palo en un dificilísimo remate de cabeza, y la siguiente jugada, cómo no, a balón parado, balón a ese agujero negro que tiene mi equipo denominado segundo palo, Javi Martínez se anticipa fenomenal a Raúl García, y gol que te crió. Primer acercamiento con peligro, primer tanto. El palo nuestro de todos los días.

A partir de ahí, mi equipo se descompuso, perdió el norte, aunque estuviese en él, se atolondró, y pasó 10-15 minutos que fueron un auténtico calvario para nosotros, con los jugadores del Athletic que parecían concordes al lado de nuestros tractorcillos. No deja de ser un palo ver a tu equipo cómo por un simple gol encajado puede llegar a transformarse en ese estado de descomposición permanente. Es un auténtico palo.

Se arreglan un poco los muebles, y nos vamos al descanso palmando. Queda tiempo.

Comienza la segunda parte con la misma actitud que la primera. Embotellamos literalmente al Athletic. El balón es nuestro, la posesión del mismo también, desbordamos con Simao, pero no hay nada que hacer, nuestros disparos a puerta tienen la misma intención que la de una monjita haciendo unas yemas de santo. Iraizoz casi pilla un empacho.

Sin embargo, Forlán estaba por la labor. Se inventa un fantástico disparo desde fuera del área. ¿Dónde iba a ir si no? Al palo.

Trankis, no abandonen sus asientos. El Kun también quería lo suyo. Desde fuera del área lanza un zambombazo sencillamente de ponerle a uno los pelos de punta, y, no, está vez no acertasteis. No fue al palo. Fue a la cruceta. Lo que no deja de ser un palo.

El Atleti lo intenta todo, de todas las maneras, de todas las posturas, pero no hay forma de introducirla. ¿Problemas de erección? ¿Eyaculación precoz? Coño, que se me va la polla. Digo la olla. Esto no iba aquí.

Y fin del encuentro. Fin del partido. Otra nueva derrota. Con mejor cara. Con mucha mejor actitud. Con mejoría notable en nuestros defensas. Con movilidad y ganas en nuestros delanteros. Con cierto empaque de nuestros centrocampistas. Quique, tenemos trabajo. Mucho trabajo. Pero confío plenamente en ti. Porque, digo yo que algún día lograremos meterla, ¿No? El caso es que ahora mismo follamos menos que Torrente en un Congreso de Top-Models. Pero nuestra suerte ha de cambiar. Convencido estoy de ello. Aunque sea pagando, joder. Pero nuestra suerte cambiará.

EL CRACK DEL PARTIDO: Pues a mi me gustaron ambas parejas de centrales de los dos equipos. Juanito-Pablo por parte nuestra (los denostados Juanito-Pablo), y Amorrebieta especialmente por parte local. El chaval hizo un auténtico partidazo.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: Antonio López está el hombre para los leones (y nunca mejor dicho, sea ya de paso). Su banda es Preciados víspera de Reyes (más minutos para el utrerano, inquiero).

EL ATHLETIC: Mientras les dura la gasofa, y con la motivación especial que tienen siempre contra nosotros (la cual me parece de putísima madre, dicho sea de paso), son jodidos, muy jodidos allí. Eso sí, cuando el fondo físico se les va acabando, sacan todas sus carencias a flor de luz. Y, creedme, son mogollón. Por mucho que diga ahora mismo la clasificación, lo pueden pasar mal.

ÁRBITRO: Ramírez Domínguez. Para mi se come un penalti de libro del dubitativo Asenjo en sus salidas sobre el noble anciano Toquero. Por lo demás, sin complicaciones. No anduvo mal del todo.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO: - 10 Grados.

Lo bajo 3 grados más, porque San Mamés era cita de obligadísimo cumplimiento. El termómetro no entiende de sensaciones (que fueron buenas) ni cree o deja de creer en nuestro entrenador. Sinceramente, nunca pensé que llegaría a estar en estas temperaturas puramente Siberianas, pero es lo que hay, es lo que marca, y, por lo tanto, es lo que debo de poner. Hoy seguramente acabemos en descenso. Como no puede ser de otra forma. Recuerden: el termómetro nunca engaña.

En fin. Que el fútbol a base de palos dicen que entra. Pero tranquilos, los Atléticos tenemos las espaldas anchas y duras. Sobreviviremos.

26 de octubre de 2009

Atleti 1 - Mallorca 1. Vergüenza torera.

Escribo estas líneas simplemente porque todavía me queda algo de orgullo y de vergüenza torera, cosa que no les pasa a los estúpidos mercenarios que portan la camiseta esa que dicen que es del Atleti. Ya ni siquiera tengo fuerzas para meterme con el Cerezo. De hecho, y aunque os parezca mentira, no le considero a él culpable de que un equipo nos empate con nueve tíos. Le podemos reprochar mogollón de cosas más, es cierto. Pero no lo del pasado sábado. No tiene nombre lo ocurrido ese día. Y con un tal Santi Denia de entrenador. ¿Quién ha dicho que no hay nada imposible en esta vida?

Eso sí, imagino que los “atléticos de verdad” se alegrarían enormemente del fiasco de ayer. Esos que son incapaces de ver más allá de sus narices. Esos que tanto hablan en foros histéricos de la vida, pero que luego no hacen nada más que insultar y señalar. Esos talibanes rojiblancos que han convertido el Calderón en un estadio en el que no se puede animar a tu equipo, porque te tachan de vendido. Esos mismos que no paran de insultar y maldecir al Frente Atlético por si protestan, por si no protestan, por si animan, por si dejan de animar. Ahora están indignados porque fueran al entrenamiento de ayer a pedirles compromiso a nuestros jugadores. Cosa que ellos no han tenido ni tienen cojones de hacer, por cierto. Supongo que por su propia frustración actúan así.

Así que nada. Desearle mucha suerte a Quique (el cual me parece un magnífico entrenador), porque le va a hacer falta. Mucha falta. Y que no le tiemble el pulso con nadie.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO: (- 7º grados).

Bajo 2 grados más. Nuevo récord histórico, pues.

Lo dicho. Que hoy no tengo ganas de hablar …
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