27 de octubre de 2026

Atleti 1 - Deportivo 0. Emociones encontradas.

 

Partido cargado de emociones un tanto dispares y encontradas, tanto futbolísticas como de cualquier otra índole. Día siempre importante el de la celebración de nuestras diferentes peñas, que vienen de todas partes a disfrutar del encuentro en cuestión. Nunca he sido muy de peñas (salvo el Frente Atlético, que no es que sea una peña como tal precisamente, dicho sea de paso), pero desde mi pertenencia a la Peña Rock and Roll, reconozco que veo todo este mundillo de forma bastante diferente. Es muy gratificante ver cómo sienten y representan a nuestro Atleti diferentes colectivos procedentes de todo el mundo, cómo se organizan, qué bien celebran sus aniversarios, cómo se hermanan algunas con otras, y qué actividad mueven. No tengo la menor duda de que son un activo pero que muy importante dentro de la masa social de nuestro Club, así que, espero que disfrutaran a tope del acontecimiento en cuestión. Porque ellos también hacen y son Atleti.

 

También fue día de realizar un pequeño homenaje (ínfimo, para lo que su figura merece y representa) de nuestro Comandante Giménez, del que hablaremos un poco más adelante.

 

Por si fuese poco todo esto, se añadió el anuncio de la muerte de la madre de Dani Martín, Atlético de pro dónde los haya, y, lo que a mí más me ha impresionado de todo, el fallecimiento de un “Atlético cualquiera”, mientras estaba accediendo a nuestro estadio para presenciar el encuentro. Resulta que, aparte, el hijo del fallecido es seguidor mío en ese estercolero habitual llamado tuiter (vamos, nos seguimos mutuamente). Y se me pasan por la cabeza un montón de pensamientos contradictorios. No sé si es en realidad una muerte dulce para cualquier aficionado bufandero descerebrado que se precie, o, por el contrario, produce un dolor inmenso el que ocurra algo de esta forma. Imaginaros si vais de la mano al campo de vuestro padre, y ocurre tan desgraciada y triste circunstancia. Qué trago, qué vuelta a casa, qué recuerdos cada vez que puedas volver a visitar el campo, que vacío de esa localidad ya para toda la temporada. Por lo que leo, era un auténtico Atlético de pro, así que me quedaré con el asunto romántico de todo esto, y espero que haya partido feliz y orgulloso a ese Tercer Anfiteatro que tanto añoramos y que con tanta melancolía siempre lo respetamos, hablando de él. Sea como fuere todo, descanse en paz, Don Antonio.



El primer tiempo el Atleti jugó tan rematadamente mal y apático, que, por momentos, parecía que nos estaban tomando el pelo y todo. No sé si fue el cansancio de Alemania (que, en la segunda parte, misteriosamente, desapareció en sus primeros 35 minutos), empanamiento mental, que salieron con botas militares de cuando yo hice la mili a jugar al fútbol, pero el equipo estuvo ramplón, simple, contemplativo y hasta, por momentos, con aires de pasotismo total.

 

El Depor, por su parte, se vio medio obligado a dominar, sin mucha fe y convencimiento, más forzado por la desgana del Atleti que otra cosa. Comandados por el más que interesante Yeremay, tuvo su mejor ocasión a los 27 minutos, en una falta que saca el propio jugador, que Oblak no termina de atajar del todo su posterior remate el balón, que Amatucci, a bocajarro, vuelve a rematar desde el área casi pequeña, y el balón termina siendo desviado por el pie de apoyo de Milagros Oblak. Increíble, pero no entró.

 

A los 36 empezó a despertar Kang-in Lee, completamente desapercibido el resto de este paupérrimo primer tiempo, al igual que Hjulmand, que tampoco es que estuviese especialmente participativo en nuestro juego. Tiros lejanos e intranscendentes que se fueron al limbo, fue nuestro triste bagaje ofensivo final. Así que, con un cabreo considerable por mi parte, nos fuimos al descanso.

 

En la segunda parte desapareció el “cansancio” sorprendentemente. Simeone quitó al que parece un abandonado a su suerte Lookman, y al sorprendentemente espantoso también Barrios, y sacó a Giuliano (espléndida su aportación de nuevo, para que sigan hablando de por qué es titular indiscutible e incontestable el chaval) y a Le Normand. Y yo me hago la siguiente reflexión. Visto el estado de forma del nigeriano, ¿No se le puede volver a dar alguna oportunidad más a Arnau? Las veces que ha salido a aportado velocidad, descaro, desborde, gol … ¿Por qué este absurdo ostracismo de nuevo? Las cosas y los códigos del Cholo (quiero suponer, vamos).

 

Nada más comenzar este segundo periodo, el gol nuestro, en una excelente asistencia de escuadra y cartabón de Grimaldo, sobre nuestro dorsal número 19, que, al igual que en Alemania, se borró el “1” de su dorsal, se dejó solo el 9, y metió el gol que, a la postre, fue definitivo, y vale su peso en oro. Y me quedo con esto, la verdad. Yo no quiero que me pida perdón por nada, porque no lo tiene que hacer, de hecho. Lo que tiene que seguir es portándose como un profesional de los pies a la cabeza, anotar el máximo número de tantos posibles, y dejarse el alma por el Club el cual le pagamos a 35 mil pavetes al día. Porque mi corazón ni está en venta, si se le gana de cualquier forma. Ya tragué con Griezmann, y, si bien no me arrepiento de haberlo hecho, una y no más, Santo Tomás.

 

Hasta el minuto 80 de juego, el dominio del Atleti fue bastante apabullante, pero no conseguimos cerrar el encuentro como deberíamos de haber hecho.  Ayudó a esta mejoría la entrada de Sorltoh al terreno de juego también, y no, no ando escribiendo borracho en estos instantes. El noruego, si le da por echarle ganas al asunto, no parece que sea el desecho habitual que demuestra cuando la desgana y la apatía se apodera de él. De hecho, un ataque comandado por él dejó solo otra vez al dorsal número 19, pero su remate picadito final lo repelió con la cara el desconcertante Román.

 

En el 81 aún la tuvo también Giuliano, pero su remate de cabeza completamente solo delante del portero deportivista fue muy centradito para que la atajara bien Leo Román. Y a partir de aquí, sufrimiento elevado a su máxima expresión. El Deportivo aprovechó a la perfección la entrada de Adama, que se fue de Grimaldo las veces que quiso y como quiso, y sus centros envenenados fueron un constante dolor de cabeza para nuestra defensa. Menos mal que su remates finales fueron al limbo, menos el del minuto 93, en el cual, de nuevo Adama Traoré puso otra de sus asistencias, y cuando Kevin, al segundo palo, y completamente desmarcado, tuvo el gol hecho, pillando encima a tanto a nuestra defensa como a Jan a contrapié, decidió ceder el balón a Oblak dulcemente, e hizo que mi corazón se bajase de la garganta para, de nuevo, situarse en su puñetero sitio. Yo no sé si es sano esta forma de ir por la vida que tenemos los Atléticos o no. Pero es la que hemos elegido, y, en el fondo, disfrutamos con ello. Así que, que no paren las emociones fuertes. Aun siendo demasiado encontradas a veces.

 

ÁRBITRO: Pájaro loco Sánchez Martínez.

Yo juraría que un árbitro está para impartir justicia, templar nervios entre los jugadores, e intentar no alterar en exceso a la grada con gestos grotescos e impresentables. Y más o menos condujo el tipo este el partido en cuestión con relativa normalidad. Pero ya por el final, la tarjeta que le sacó a Sorloth me pareció intolerable, por el sencillo hecho de indicarle de buenos modos que la falta la había sufrido él, y no era precisamente el infractor (y llevaba razón). Pes hala, de premio, absurda a la par que ridícula tarjeta amarilla. Pues qué bien. Pero, poco más tarde, y de una forma chulesca, tabernera mugrienta y como si estuviese arbitrando un partido de futbolín en un puti-club de los que seguro suele visitar el tipejo este en cuestión (es normal, a las madres siempre hay que ir a verlas de vez en cuando), le sacó una a Giuliano, prácticamente golpeándole con ella en la cara, el puto sheriff este de pantomima. Menos mal que nuestro jabato favorito  tiene la cabeza en su sitio, porque si su reacción hubiese sido estamparle un cabezazo al puerco ese, ya hubiese merecido la pena tanto sufrimiento final y todo.

 

EL CRACK DEL PARTIDO:

Grimaldo tiene cada día más peso en nuestro equipo, lo cual me mola. Muy buen partido del dorsal número 19, que está yendo claramente a más, pero hoy le damos el premio a nuestro gran Comandante Colchonero, Don Josema Giménez. Aparte que le ví muy bien tanto físicamente como mentalmente (le han quitado un par de años de encima en La Coruña, el clima, el agua, la pesca que tanto le mola, qué se yo), es un tipo del que uno está orgulloso de su compromiso, de su forma de ir por la vida, de tanto que nos ha dado, de lo bien que siempre nos está representando y todos sus logros deportivos con nosotros, que ojo, han sido unos cuántos y bien importantes. Esto son las cosas que, seguramente, jamás entenderá su amiguito el dorsal número 19. Como bien decía la pancarta del Frente, Respeto a quién se lo merece. Y nuestro corazón, que es lo único que tenemos que realmente nos pertenece a cada uno, y que se basa en sentimientos tan puros y auténticos como nosotros mismo les dictamos, jamás se lo llevará un dorsal número 19 de la vida, por mucho que metiese 150 goles a partir de ahora. Nuestro corazón va a quién se lo gana día a día, a pulso, con trabajo, entrega, coraje y dedicación. Y el mío lo tiene usted a su auténtica Merced, URUGUAYO.


LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:

El partidito de Barrios, la tardecita de Lookman, los desatinos de Huljmand, los desaciertos de Baena …Ay, Señor, Señor.

 

TERMÓMETRO ROJIBLANCO: (+ 11 GRADOS).

Aunque me pareció un equipo más que aseado el Deportivo, la victoria era de obligado cumplimiento, al tratarse de un recién ascendido, por lo que, esta semana así, el mismo permanece inalterable.  Y no quiero oír ni un solo murmullo al respecto.

 

¿Sábado? Levante. Partido a las 14 h. (hora infame dónde las haya), campo que se nos da no mal, lo siguiente, el rival en sí, ni les cuento. Hay que ir a por todas, sin pensar ni en Bayern ni en mandangas, que el tercer clasificado en la liga española nos ha hecho un estupendo favor al respecto, y debemos de hacerlo valioso pero de verdad… “Solo soy feliz, con el Atleti de Madrid” …

PD. Según Don Luis Aragonés, Don Miguel Jones no era negro, sino Azul ...



21 de octubre de 2026

CHL. Stuttgart 1 - Atleti 1. Alemania siempre será Alemania.

 


Sinceramente, ayer viví un flashback en mi cabeza y volví a mi época más jovenzuela tras presenciar el ambiente en ese estadio cuyo nombre es tan significativo como MHP. Tifazo bestial, llenaco a reventar, los alemanes animando como bestias, y el equipo local volcado hacia nuestra portería como hacía tiempo no veía a otro equipo hacerlo igual. Parecía aquello un Borussia Mönchengladbach o un Dortmund de la vida, o un Karlsrhuer, o un Colonia (para qué hablaros de Bayern varios y diversos y demás). Ahí caían goleados escandalosamente el Valencia cuando era el Valencia, no el simulacro de ahora, nuestros adorables vecinos (estos se han llevado unas cuantas), aquella remontada del Uerdingen al Espanyol en esa final de UEFA a doble partido imposible de perder … Ir a Alemania era sinónimo no ya de derrota, si no de que hasta lo más normal era volverte a España con un saco. Pues bien, a fe que, especialmente en el primer tiempo, volví a aquellos tiempos, pero esta vez viendo al Atleti como protagonista. Y este equipo, ojo, es el decimotercero de la Bundesliga, tampoco nos vayamos a pensar ... Pero les da igual. Lo llevan en sus genes. Son auténticas bestias, martillos pilones con patas, Terminators arrasadores.


La primera parte fue de dominio a la par que agobio constante por parte alemana. Nos presionaron tanto, y tan bien, que, de hecho, acabé la misma con un dolor de cabeza considerable, producto de la constante presión que ejercían los teutones, los cuales, a su vez, me crearon un estado de tensión rayando lo paranormal sobre mi ya perjudicada de por sí cabeza.

 

Tío por tío, emparejados a cada uno de los nuestros, y no había forma humana de sacar el balón medio decente. Llorente sufrió lo indecible para mantener el tipo medianamente (uno de los partidos más desbordados que le recuerdo). Pubill fue un pequeño gran desastre (ojo, se le perdona, solo faltaba). Giuliano (y eso que para mi fue el mejor, estuvo hecho un puto jabato toda la noche de pesadilla alemana) también se mostraba impreciso en la salida del mismo, por más que intentaba ayudar a aclarar algo el panorama. Qué hablar de los zapatazos enrevesados de Oblak al balón … Cualquier cosa podías esperar. Y así una, y otra, y otra, y otra vez.

 

En el primer minuto ya sacó una mano escalofriante Jan tras despiste de Llorente, que, como ya os digo, estuvo bastante sobrepasado, especialmente en este nefasto primer tiempo. A los 10 minutos, otro voleón desde fuera del área alemán obligó de nuevo a lucirse a Oblak. El Atleti estaba completamente aculado en el borde del área, y era incapaz apenas ni de respirar. No es que no quisiese, es que, directamente, ni podía ni sabía cómo salir del laberinto blanco germano.

 

Hasta la media hora no dimos algo de señales de vida a balón parado. Grimaldo lo puso y Pubill remachó con el hombro por encima de la portería. Cinco minutos más tarde, lo que tenía que pasar, pasó. Otra vez Marc, en su afán de sacar el balón controlado en medio de Hiroshima en pleno ataque nuclear, lo terminó cediendo ante, de nuevo, la asfixiante presión germana, y un tal Leweling desde la frontal, lanzó un latigazo impresionante que rebotó, encima, en Huljmand, y se terminó colando como una exhalación en nuestra portería. Con este resultado nos fuimos al descanso, y gracias, porque si nos hubiésemos ido, mínimo, con un par de ellos más, a nadie hubiese extrañado.

 

La segunda parte empezó fenomenal para nosotros. El Cholo quitó al apagado Jonathan David, sacó al campo a Lookman, y en su primera acción dio una asistencia perfecta al dorsal número 19, éste borro de su camiseta el “1”, se quedó solo con el “9”, y en un perfecto remate al primer toque, batió sin remisión al guardameta local. A la primera que tuvimos, empatito que conseguimos.

 

A partir de ahí, el Atleti fue amo y señor del encuentro, y daba la impresión de que la victoria no se nos iba a escapar, con un Barrios renacido para la causa, y con un Baena extremadamente participativo en la construcción de nuestro juego ofensivo (ambos desaparecidos en combate durante el primer tiempo).

 

Pero, a Hujlmand se le cruzó su cable pelado de nuevo (y esta vez a lo bestia, añado). Realizó un entradón tan absurdo como fuera de lugar sobre Stiller, y vio la más que justa tarjeta roja. Se acabó el champlán. Minuto 65 de juego, creo recordar.

 Por supuesto, el Cholo, en pleno ataque de pánico, empezó a eliminar a todo bicho viviente con vocación ofensiva por ahí (sigo recordando que porque se quede un equipo con un jugador menos no implica necesariamente que son 8 en realidad, qué cruz llevo con esto, Dios mío), y finalmente nos conformamos con aguantar el chaparrón de nuevo como buena pudimos, supimos y, afortunadamente, conseguimos.

 En el 93 tuvieron su gran ocasión para conseguir la victoria final, en un testarazo impresionante de Pejcinovic que no fue gol, porque no fue gol, y el árbitro toco a su fin la sinfonía del martillo pilón alemán. ¿Conclusión? Un punto que suma, sí, pero que habrá que hacerlo bueno de verdad frente a un tal Bayern de Munich en el Metropolitano. Otro alemán (y el más fuerte de todos, añado). Vayan preparándose para emociones fuertes, porque Alemania, siempre será Alemania. Pero el Metropolitano, también es el Metropolitano.

 

TERMÓMETRO ROJIBLANCO: (+ 11 GRADOS).

 

De nuevo, por temas laborales, me fue imposible hablarles del partido frente al Espanyol, en el cual el equipo venció en los minutos finales gracias a su insistencia máxima durante todo el encuentro y su ambición por conseguir, de principio al fin, la victoria final. ¿Conclusión? Otros 3 grados más que subimos, y nos quedamos en los otoñales 11 graditos para llevarnos a la boca. El equipo está como un tiro. Y el sábado, frente a los Narcos, hay que refrendarlo ... ALEEE, FORZA A TLETI ALEEE ...

 



15 de octubre de 2026

CHL: Atleti 2 - Manchester United 0. Madre no hay más que una.

 

Precioso Tifo el que hizo, una vez más, la muchachada del Frente, en Honor a nuestra Madre Patria (molesta mucho, sí, todo el que defiende algo siempre molesta, en los tiempos que corren hoy en día, es así), y a nuestra propia Historia como País. Y es que, una Madre siempre es una Madre. Es imposible conocer un amor tan incondicional como el que cualquier madre le suele dar a su hijo. Por eso a las madres, especialmente cuando ya se nos hacen mayores, hay que respetarlas al máximo, cuidarlas, no dejarte jamás un beso ni un solo agradecimiento hacia su figura en el recuerdo. A ser posible, sería recomendable que no se la desahucie tampoco, que no se la abandone a su suerte, que no se la “ate” a cualquier residencia como si de una gasolinera se tratase, librándonos de nuestra "mascota" favorita.

 

Por eso mismo, estas primeras palabras de esta crónica deben de estar con nuestro Capitán, con nuestro incombustible Don Koke Resurrección. Porque ayer, sin estar presente sobre el terreno, estuvo, sin embargo, jugando su particular partido en todos y cada uno de nuestros Rojiblancos corazones. Por eso, Capi, aquí nos tienes, aquí estuvimos, y aquí nos tendrás. El mayor de los cariños y el fuerte abrazo que mereces por parte del que esto emborrona, y puedo asegurar y aseguro, de hecho, extensible a todo aquel que le gusta malgastar su preciado tiempo leyendo mis gilipolleces. En las buenas, en las malas, y en las peores. Y siempre gracias por todo, que te queda mucho Rock and Roll para suministrarnos todavía.


Vayamos ya al partido. Gran encuentro del Atleti en líneas generales, frente a un correcto equipo inglés, que ojo, también tuvo sus opciones, y también fue gravemente perjudicado por el árbitro (como a nosotros, aunque esto ya es norma de la casa). Pero no adelantemos acontecimientos.

 

La cosa empezó trepidante: balón en largo (no recuerdo bien si fue del Cuti Romero o de Kang-Lee) hacia Baena, el cual se va en velocidad de su marcador, se adentra en el área, encara, regatea, piensa cuál es su mejor opción final, ve el desmarque desde atrás de Barrios, le cede el balón, y nuestro canterano bate, tras rechace posterior del balón en un defensa, la portería inglesa. 1-0, mejor no podía empezar la cosa. Baena está en plan crack total. Pableras, estando bien físicamente, lo es. El recital que dio ayer de versatilidad fue deslumbrante. Sabe cuando hay que conducir, sabe cuando presionar, está siempre bien colocado, trabaja en ataque como en defensa, ha convertido el centro del campo en su patio de recreo favorito, y hace en él lo  que le viene en gana. Y casi siempre brillantemente bien. No es un jugador cualquiera. Es una puñetera delicatessen.

 

Pero hay más jugadores que acompañan también en la sinfonía de juego. Grimaldo es un artistón en ese aspecto también. Se mueve con una soltura por zonas ofensivas que a veces no sé siquiera cómo se lo permite el Cholo. O quizás sí. Porque siempre os lo expongo: ¿Qué manera mejor hay de defender que teniendo tu el balón en tu poder? No se me ocurre ninguna.

 

Aún así, el Manchester de vez en cuando despertaba. Es tan bueno el Cuti Romero, que tengo la impresión de que, como un rival sea capaz de irse de él, ya no hay Dios que pueda impedir el tanto del rival. Bueno, sí. Hay uno. Oblak. ¿Ejemplo? Minuto 16. Mbeumo le hace un caño de consideración al Cuti, se planta ante Jan y obliga a nuestro guardavidas a sacar el balón como si de Don Lorenzo Rico se tratase.

 

 

A partir de esta acción, el dominio fue un tanto alternativo por ambos lados.  Mbeumo se topó de nuevo frente a Oblak, mientras que Grimaldo sacó una falta que se estrelló en la mismísima cruceta.

 

Los últimos minutos de este primer periodo fueron, apoteósicamente nuestros. Tocando el balón con dulzura, paciencia, moviéndolo de lado a lado siempre buscando la mejor opción, con un Cardoso que está esplendoroso. Fruto de todo este nivelazo sumun en nuestro juego, llegó nuestro segundo tanto, obra de Johnny, pero el árbitro decidió anular dicho gol, tras llamada previa del VAR, por una supuesta mano de Marcos Llorente, que se llevó un balón trastabillado (muy en su estilo) pero el mismo solamente dio en una mano … La del defensor inglés. Ver para creer. Gol anulado, 1-0 de momento, y al descanso.

 

La segunda parte ya fue algo más difusa por nuestra parte. También es normal que ellos apretaran más y a nosotros nos costara más salir de la primera línea defensiva. Sin embargo, la cosa empezó con otro nuevo recital a la batuta del Maestro Barrios, que le puso una excelente asistencia a nuestro dorsal número 19, pero su remate de volea acabó estrellándose en el palo.

 

En el 60, sin embargo, no nos empataron de puto milagro, en un remate de ese jugador que es una auténtica delicia verle (Bruno Fernandes, el año que viene queda libre, hágase), de forma acrobática y en semi-vaselina, que salió lamiendo el palo derecho de nuestra portería.

 

En el 63, el momento esperado (o no) de la Chótelera de siempre: Pablo y Kan-in a la ducha (sauna para Don Barrios, más bien, después de tan brutal concierto de fútbol total) y entraron en el verde Pubill y Jonathan David (minutos que suman, Señor Patán de Patanes Shorlotín, nada que ver con los suyos en Vitoria, qué barbaridad).

 

Y en el 78, cuando la cosa estaba más que igualada, llegó una acción definitiva que perjudicó también gravísimamente a los ingleses. Fantástica asistencia de Huljmand en profundidad y al primer toque sobre el desmarque de Jonathan David, este cae en una disputa del balón normal frente a Yoro, y el árbitro decide pitar falta y expulsar al jugador inglés por ser el último jugador en la línea defensiva del Manchester. Otra barbaridad como el caprichoso tanto de Cardoso anulado en la primera parte. ¿Conclusión? En el 81, la sentencia final del encuentro, en una contra en la que, de nuevo Jonathan  se planta solo ante el portero, su remate es rechazado y el balón lo termina finalmente aprovechando Lookman para anotar a puerta vacía el tanto de la tranquilidad total.

 

En el 90, el bailarín del Cunha pudo batir a Lorenzo Oblak de nuevo (sin éxito alguno), y colorín colorado, este partido de Champions se ha terminado.

 

TERMÓMETRO ROJIBLANCO: (+ 8 GRADOS).

¿Y qué pinta esto aquí? Se preguntarán mis atónitos lectores.

Por motivos laborales de ayer y de hoy, no les pude hacer crónica de nuestra gran victoria en Vitoria (oleeeee), pero el Termómetro tiene a bien subir 2 nuevos grados más, y esto había que notificarlo como sea, lo cual implica que se queda en 8 Gradazos positivos, que está fenomenal para la altura de Temporada en la que nos encontramos.

 

EL MADRILEÑO:

Otro partido que me tragué y del cuál me hubiese gustado hacer crónica más detallada. Vaya empate se llevaron los maños, cuando  ganábamos en el minuto 98 por 4-2. De todas formas, a las legiones de peña que se andan tirando por el Acueducto directamente, indicarles que estas cosas pasan de vez en cuando, que si nos creemos que este año vamos a subir lo tenemos en chino mandarino (equipo completamente nuevo), que este filial, aparte, está diseñado con mezcla de jugadores de nuestra cantera, con posibles proyectos de jugadores de cualquier otra parte del mundo, y que si cada año cambian prácticamente la totalidad de la plantilla, Torres no puede hacer milagros. Y es que siempre hay que estar contando lo mismo, macho. Siempre.

 

Y este sábado, a Cornellá, frente a otro rival que se nos da de pena. Pero al equipo le veo muy bien, con las ideas muy claras, y con ganas de seguir haciendo cosas, así que … “Adelante, Adelante, Adelante Campeón” …

 


21 de septiembre de 2026

Atleti 2 - Real Madrid 1. Seguimos mandando en la Capital.

 


Que nadie dude ni un solo instante que, hoy por hoy, somos el equipo con el que más puntos se “deja” la Real Cervatada. Y digo “dejan”, porque ya saben que con respecto a esta gente, todo gira en torno a ellos, el rival suele importar entre poco y una puta mierda. Si ganan, es que son los “más mejores”, y si palman, es que a ellos el derbi no les motiva tanto, o por fallos y regalos directamente suyos, aunque ahora se ha puesto de moda lo que, curiosamente, siempre nos han echado en cara de por vida, que son los famosos llantos. Afortunadamente, llevo ya un buen puñado de derbis encima de mis espaldas, como para estar ya más que curado de espantos en este aspecto, hasta el punto de que, básicamente, ni me afecta, ni me extraña, ni me sorprende, más bien lo contrario: me divierte cantidad.

 

A mi, sinceramente la primera parte me decepcionó bastante por parte de los dos equipos. La ley del miedo se apoderó del Metropolitano. Miedo a perder el balón, miedo a perder el posicionamiento, miedo a encajar un tanto, miedo a intentar algo nuevo. Nadie se quería salir del guión previamente establecido por ambos entrenadores. Pero con una diferencia clave en todo esto. El Atleti, aunque dé esa impresión, sabe a lo que anda jugando, porque es parte de la propia identidad que nos ha marcado el Cholo, y, guste más o menos, pero lleva su sello inequívoco, es decir, somos un equipo con personalidad propia.

 

Sin embargo, el Madrid es todo lo contrario. No sabe muy bien si atacar, si defender, si ver pasar la vida venir, y todo su poderío táctico es que resuelva alguna acción individual de sus delanteros, punto. Va dando bandazos sin mucho sentido y ningún convencimiento pleno en lo que realmente quiere hacer.

Así que, con estos condicionamientos vimos una primera parte muy áspera en cuanto a futbol se refiere. Un puto coñazo sideral para el espectador neutral. Normal, pues, el empate a cero con el cual nos fuimos al descanso.

 

La segunda parte la comenzó mandando el Cholo con un cambio que resultaría clave para el devenir final del encuentro. Evitó riesgos innecesarios quitando a un Pubill amonestado, y sacó al terreno de juego al que, una vez más resultó definitivo y completamente decisorio para el desenlace final del encuentro, que no es otro que Don Koke Resurrección (que no, Doña Yayo, que no le voy a dar el premio final del crack del partido, por mucho que me insistas, querida). Y el Atleti cambió al completo su forma de juego, porque, apoyado también en un gran Cardoso, el Atleti se hizo dueño del centro del campo, y empezó a generar dominio y peligro.

 

Así que, a los 6 minutos de este periodo, extraordinario pase de Hancko sobre Giuliano, este intenta controlar el balón y el niñato repelente del Huijsen le agarra claramente y le derriba dentro del área. Penalti de enciclopedia, roja de manual (si bien le costó al lerdo del árbitro sacarla, le tuvo que avisar el VAR) y, de nuevo, Grimaldo, anotó su segundo penalti consecutivo de remate duro, seco y colocado. Que le dure la racha al chaval.

 

Aún festejando casi el tanto en la grada, llegó el segundo, en una asistencia maravillosa de Giuliano sobre Jonathan David, y este puso el 2-0 en el marcador, y convirtió al Metropolitano en una auténtica fiesta rojiblanca. El canadiense metió un gol de manual de nueve puro, y, al menos hasta el momento, está demostrando que su fichaje ha sido todo un acierto.

 

A partir de aquí, recital de un Atleti desmelenado, frente a un Madrid que no sabía ni por dónde le venía el aluvión colchonero futbolístico. El Cuti cabeceó e hizo lucirse al Pequeño Canguro. El balón lo recogió el dorsal número 19 nuestro, pero su remate lo sacó Konaté bajo palos.

 

En el 79, sin embargo, pudieron acortar ellos el marcador, en la única ocasión (junto con el tanto encajado) que fueron capaces de generar. Un tal Diomande se plantó solo ante Jan, pero Oblak fue decisivo de nuevo y adivinó las intenciones del negroide.

 

Y en el 90, la jugada  tonta de la noche. Simeone y sus putos cambios, pero esta vez para muy mal. Porque no se puede sacar del terreno de juego a tu central valladar, antes de lanzar una falta peligrosa el equipo visitante. Es un error de pardillo, de manual de entrenador. Le Normand salió totalmente frío al campo, y se comió el remate de esa montaña llena de mierda que es Rudiger, o basura análoga. Qué manera más tonta de complicarnos la vida, joder.

 

Afortunadamente, la cosa acabó con nuestra victoria final, y el Atleti demostró que en el Metropolitano, está muy clarito y meridiano quién es el que manda de la Capital. Que ustedes lo disfruten, pues.

 

ÁRBITRO: Un tal Ortiz Arias.

Malo como la carne del pescuezo, sin personalidad ninguna … Se le reclamaron unas 455 expulsiones por parte vikinga. Desde luego, la del Cuti no es ni de cachondeo, y la del Kang-Lee, pues lo de siempre. Si te enseñan el fotograma … Pero es que el fútbol no es eso precisamente. Lo que sí me ha parecido más claro es el penalti de Pubill por mano, las cosas como son. El que nos pitó  a nuestro favor es como un piano de grande, e incomprensible que le tuviese que llamar el VAR para expulsar al puto espantapájaros blancucho ese. Deleznable arbitraje dónde los haya.

 

 

EL CRACK DEL PARTIDO:

Gran partido del equipo a nivel de concentración y saber estar sobre el terreno de juego. Llorente de lateral muy bien, el Cuti, Hanko y Grimaldo, muy bien también. Cardoso sigue yendo a más, bien Baena y Kang-In, absolutamente clave Don Koke Resurrección, pero el crack del partido esta vez se la doy a Giuliano. Participó en los 2 goles, volvió absolutamente loco a un tal Cucurrella, trabajó en defensa a destajo… SI hay un jugador que sabe y entiende a la perfección qué es, qué significa y cómo hay que jugar un derbi, es precisamente él. Todo un recital, masterclass total. Lo mas cojonudo de todo, es que se le valora más su partidazo en la parte de Concha Espina, que en la nuestra propia. Desde luego, yo lo tengo muy claro. Giuliano Simeone, siempre, siempre en mi equipo. Sencillamente indispensable tener en una plantilla competitiva a un tipo así.


LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:

Al final salió todo muy bien, pero no logro entender qué es lo que le se le pasó por la cabeza al Cholo cuando quitó al Cuti Romero con una falta peligrosa a favor del equipo rival. Me parece un error escandaloso e impropio de un entrenador de la Categoría incontestable también de Don Diego Pablo. En fin. Corramos un tupido velo.

 

 

TERMÓMETRO ROJIBLANCO: (+ 6 GRADOS).

Partido de obligado cumplimiento frente a nuestro rival fetiche en en Metropolitano, nuestro peluche favorito, nuestro muñequito fantástico de pim-pam-pum. Por lo tanto, permanece como estaba.

 

Y ahora, el bendito parón de Selecciones. Tres semanitas para disfrutar después del trajín inicial de encuentros … “Yo te quiero, sentimiento, no puedo parar” …



17 de septiembre de 2026

Atleti 4 - Osasuna 0. ¡PARTIDAZO!

 

Pues sí. Vaya partidazo bueno que se marcó ayer el Atleti, madre. De los mejores, y especialmente, más constantes, en los que he visto al equipo volcado hacia la meta contraria sin tener una necesidad imperiosa para ello, salvo el satisfacer nuestro paladar futbolístico, no muy sobrado últimamente de este tipo de exhibiciones. Ambiente excepcional (especialmente al Fondo, le ha venido de cine la movida esta del traspaso de abonos, da gusto verlo tan lleno y con tan buen ambiente siempre, aunque mi Hermano Ralph termine ligando con extraños especímenes por esos lares), no excesivo calor, aunque el solazo que me dio en la primera media hora en toda la cara me impidió ver el partido con la normalidad que hubiese deseado. Eché de menos esos tiempos en los que, en el Calderón, se vendían unas curiosas viseras echas de cartón gris para ponérsela uno en la cabeza. ¿Quién se acuerda de ellas?

 

El primer tiempo fue tan trepidante como entretenido. El Atleti lo dominó de cabo a rabo, con profundidad, intensidad y buen hacer. A los 10 minutos, un gran centro de Kang-In Lee lo remachó fuera Lookman, cuando estaba completamente solo, si bien en posición forzada.

 

Dos minutos más tarde, Aitor Fernandez empezó su recital de paradones antológicos (y este pibe es el suplente de Roberto, madre mía, que partidazo hizo también) en otro gran remate de nuestro coreano favorito metiendo una de sus manos siderales.

 

Sin embargo, en el 13 Osasuna tuvo la más clara (aparte del gol anulado, que fue completamente legal, que manía de fijarse en gilipolleces, y no meternos en el perolo que el fútbol es un deporte de contacto, caramba), cuando Raúl García (un sucedáneo del gran Raúl García que tanta gloria nos dio) se plantó solo ante Oblak, pero se terminó haciendo un lio el delantero rojillo y Jan consiguió desbaratar la ocasión.

 

Tras este susto, el Atleti volvió a la carga, y empezó a desperdiciar más ocasiones en pleno asedio local. Que si cabezazo del Cuti, que si remate a bocajarro de Grimaldo que repele un defensa, hasta que en el 25, tanto va el cántaro a la fuente, que Johathan David logró anotar su segundo tanto como rojiblanco, en una gran internada de Grimaldo (que esta vez sí que fue el Grimaldo que yo conocía), la cual terminó rematando el canadiense, realizando un paradón Aitor Fernández, pero ya no pudo controlar el segundo rechace y terminamos anotando el ansiado gol.

 

Tres minutos más tarde, llegó el tanto anulado a Osasuna ya mencionado, y después el Atleti siguió realizando encaje de bolillos, principalmente entre Llorente, el omnipresente Kang-in y Lookman, que, de nuevo, no llegó por poco a otra gran asistencia del coreano.

 

En el 41, otra doble parada escalofriante del guardameta visitante, a sendos remates de Kang-In y Jonathan, mientras que los escasos escarceos visitantes eran controlados y anulados por tres grandes ayer: Le Normand, el Cuti y Cardoso. Estuvieron fantásticos, así que, con el marcador corto, sí, pero con un excelente sabor de boca, nos fuimos al descanso.

 

La segunda parte fue ya cañera total, puro Rock&Roll Rojiblanco.  En el 54, encaje de bolillos entre Lookmann, Baena, Jonathan David y Kang-in, en una espectacular combinación entre todos casi al primer toque, para que este último se sacase de la manga un lanzamiento cruzado que ponía el 2-0 en el marcador, y hacía justicia al mismo

Con el Atleti ya desatado perdido, Don Cuti Romero se sacó un zambombazo impresionante desde la Pampa que repelió de nuevo Aitor con otra mano prodigiosa a córner. En este mismo saque de esquina, Le Normand pilla un rechace a un propio remate suyo, y medio a la media vuelta, golpea el balón de nuevo nuestro pianista favorito y logra anotar el 3-0 (golazo de bandera).

 

El partido ya entraba, por momentos, en un bucle: disparazos de un enloquecido Kang-in Lee por aquí, paradones y manos prodigiosas de Fernández por allá.

 

Y en el 82 llegó el cuarto, en la enésima gran recuperación de Johnny Cardoso, que le metió un pase espectacular viendo el desmarque de Baena, y éste terminó definiendo con muchísima clase ante la salida desesperada de Aitor. Y con este festival de juego, fútbol y emociones por doquier, terminó este auténtico ¡PARTIDAZO!

 

 

ÁRBITRO: Hernández Maeso.

A este no le tenía jipiado yo del todo. El gol de Osasuna es gol legal, pero vamos, que después de encajar 4 chicharretes, yo tampoco armaría mucho ruido al respecto.

 

EL CRACK DEL PARTIDO:

Nivel superlativo casi de todo el equipo, la verdad. Llorente fue Llorente de nuevo, al fin ha terminado la mudanza de Leverkusen a Madrid Grimaldo, Le Normand salió sin brazos a jugar, por lo que no pudo dar sus habituales agarrones para defender estupendamente bien, va a ser el año de Cardoso fijo, Koke está en plan Vivaldi, Lookman mejoró, el Cuti es un pedazo de mariscal en el campo, pero se lo doy finalmente a Kang in Lee, que me tiene completamente enamorado. Y oyes, qué chaval más educado y qué saber estar tiene, ¡Hasta habla bien y todo! Visto el coeficiente intelectual que suelen tener los niñatos millonarios estos, es todo un descubrimiento el este chaval.


LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:

Irreconocible Osasuna, la verdad, empezando por su horripilante equipación.

 

 

TERMÓMETRO ROJIBLANCO: (+ 6 GRADOS).

Victoria de obligado cumplimiento frente a un rival plagado de suplentes, encima. Estamos muy bien como estamos, de todas formas.

 

Y este fin de semana, la madre de todos los derbis habidos y por haber … A seguir demostrando quién manda en la Capital …



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