Ver un partido solo, tranquilito, a mi bola. Poniéndome en mi auténtico sitio favorito del campo (justo encima del palco presidencial). En todo el centro. Con ese olor a césped mojado que tanto me encandila.Sí. Me hacía falta ver algo como lo de ayer. Un partido bien jugado de principio al fin. Sin grandes alardes, pero con juego directo, vertical, presionando como Dios manda, con combinaciones, triangulando, a veces hasta al primer toque, con agresividad, con ganas, con buena predisposición desde el minuto 1 hasta el 90, con ganas de agradar a los 7.000 pibes que ayer acudimos al Calderón.
No. No me he vuelto loco. Sé quién era el rival y la debilidad del mismo. No estoy en Neptuno bañándome ni nada parecido. Pero fijaros cómo les ha ido a otros por ahí. Al fin y al cabo, era un partido trampa, y se jugó como hay que jugar este tipo de encuentros: sin concesiones.
Pero no creo que solo me viniese a mi bien lo de ayer. Imagino que a Quique también, que pudo disfrutar del encuentro más o menos plácidamente (salvo el primer minuto inicial, en el que Pableras hizo una cesión a Asenjo que plantó solo solito solo a un delantero marbellí delante de Asenjo, lento de nuevo en su salida, y que al final afortunadamente tiró el balón incomprensiblemente fuera). El pobre Quique intentaba explicar al central manchego que ese balón había que cederlo con el interior del pie, nunca con el empeine. Probablemente, el central esté todavía preguntando en qué consiste eso del interior de su pezuña, y para qué vale. Como se lo haya consultado al desastroso de nuevo ayer Perea, mal vamos …
También supongo que le vendría bien a Maxi, que ayer jugó uno de los mejores encuentros que uno le recuerda hace tiempo. Cuatro goles como cuatro soles. Estuvo espléndido, motivado y con hambre de fútbol y gol. Le ví más enchufado que nunca. A ver lo que nos dura.
Tampoco le vendría mal del todo al intermitente Jurado. Ayer apareció algo más, y lo que hizo lo hizo espléndidamente bien. Le sigue faltando continuidad en su juego, pero cuando encara a un defensor en velocidad, es letal de necesidad. Y tira con sentido y sabiendo hacía dónde lo hace. Un jugador diferente, para lo bueno y para lo malo. Sin más.
Aprobados generales para Reyes, al que le sigue faltando la guinda del gol, y Domínguez, jugador al que sigo viendo sencillamente incompresible su suplencia en un terreno de juego. En cuanto Quique lo conozca bien, no dudo de que lo empleará tal y como merece.
Y hasta le vino bien también a nuestro Macho Camacho, olvidado y defenestrado miserablemente durante la presente campaña, que, al menos, disputó sus primeros minutos con él.
Por gustarme, me encantó hasta el horario (y eso que llegué con el partido a punto de comenzar), porque vi un montón de chavalería revoloteando por las gradas. Con sus padres de la mano. Como yo fui un tiempo al Calderón agarrado de la mano de mi madre. Así se empieza la afición a esto del fútbol, y no con esos infames horarios chulo-putas de las 22 h. Por una vez, que ellos hayan sido los grandes beneficiados me congratula plenamente.
Y pudieron ser más, que el árbitro se comió 2 penaltis de libro sobre Reyes, cuando no se llevaba ni un minuto de encuentro, y sobre Maxi, ya en el segundo periodo. Da igual. Que ya sé que es el Marbella. Que tampoco hay que pasarse. No nos convirtamos en un Alcorcón de la vida, que va degollando a sus rivales sin piedad. Me hacía falta, sí … ¡Qué bien que me vino el partido de ayer!
Atleti 6 - Marbella 0. Me hacía falta algo así.






















